8 de septiembre de 2014

home

hogar es contigo










8 de agosto de 2014

27 añitos, fiera I

Antes de que algún lumbreras empiece con la ocurrencia del Club de los Veintisiete, al que no me importaría pertenecer, prefiero ser yo quien dé la bienvenida a la onomástica como lo merece.
Siempre recordaré los 26 con un escalofrío.
Recordaré la soledad, el frío, el miedo, el hambre. Recordaré las ganas constantes de vomitar que aparecen a cualquier hora de cualquier momento de cualquier refugio. Porque el miedo no pide permiso al entrar, y esto no es una película de ciencia-ficción romántica donde al final se saca la cabeza.
Recordaré los 26 con algo parecido a la rabia, a un enfado con el mundo y unos ojos y una esquina manchada de sangre e hileros de arañas. Obviaré ese año como si hubiese durado un segundo de dolor que hace sangrar la nariz. El año en que vomitamos sangre, el año en que temblamos en la cama a las cinco de la mañana.
Siempre me ha hecho cierta ilusión cumplir años. A quién no le gusta un poco de atención, ser el centro en torno al cual gravita todo por un día.

18 de julio de 2014

Réquiem por Lolita

Pongámonos de luto. Tenemos Réquiem por Lolita.
Al fin llegué a casa, a Bélmez, y aquí me esperaba un paquete de Seur con diez ejemplares de un libro ejemplar. Hace unos meses, tal vez un año, Almudena Vega me escribió para ofrecerme participar en este proyecto, una antología de poesía joven española escogida por ella misma a base de leer mucho e investigar por su cuenta. Para mí, que aún no he publicado un libro de poesía propio, la invitación de Almudena supuso todo un revulsivo.
Cuando descubrí el listado de invitados, ya fue la repera: que me consideraran junto a poetas de la talla de Ben Clark, Elena Medel o David Leo, entre otros, además de Ana Castro, amiga y poeta por descubrir, era más de lo que podía pedir.
Como todo lo bueno, el libro se hizo de rogar, aunque la selección y la propuesta bien lo valían: un recorrido por esa adolescencia poética de todos los autores, una evolución en su creación, la menstruación y las espinillas. De este modo, el resultado, por lo diverso de la selección y los prismas tan alejados desde los que afrontamos cada uno la literatura, es sin duda alguna delicioso.
Sin lugar a dudas, esta antología os aportará algún descubrimiento interesante. Adelante os dejo dos de los poemas que más me han gustado:

Pájaros azules

Yo 
Pájaros azules, metálicos
que se arrojan a los aviones para matar
a los hombres que matan aves al volar
Yo
que he resuelto tu mirada entre masturbaciones.
Animal imperiosos cubierto de sipleza
como puños
que te aplastan sin mirarte
y tus caballos se golpean con mis rosas
y mis caricias
y no me siento más grande
no quiero compararme con el ganador
de los perdedores.
Las flores valen más que todo esto...
Yo valgo menos que el papel donde escribo
pero estoy hecha de tierra
y pertenezco al suelo.

Leonor Azul

Noche
deliberadamente

Noche deliberadamente. Y ya das
por muerta la ciudad. En un vano intento
de naufragio frecuentas portales,
averías, muslos, letreros vacíos.

Noche hábilmente. Dejas que pasen
las horas como siempre pasaron las horas.
Y no es más cierto el amor,
trastos que se amontonan contra la memoria.

Noche casualmente. Firmas un tratado
de paz con todas tus razones,
acorralas las luces de la calle, su suerte.

Que el invierno no sea la llave o la bala
es sólo por tu falta de insistencia,
estratega del desastre, noche oportunamente.

Juan Bello

8 de julio de 2014

Dinosaurios extintos

Ya terminé la novela.
Como si hubiera medido los días que me quedaban en Lisboa, la he terminado justo a tiempo. ¿A tiempo de qué? De volver triunfador, con un bebé bajo el brazo. Ha sido un parto lento y fácil, tranquilo. La extinción de los dinosaurios ha terminado como vino, sin hacer mucho ruido, de noche, entre sueños y teorías disparatadas. Ahora ha llegado el momento del arrepentimiento: modificar cosas, añadir detalles, perfilar personajes, si bien lo he tenido clarísimo desde el principio.
Me niego a poner un punto y final.
He trabajado con unos personajes tan fascinantes que me siguen naciendo historias en las circunvoluciones del cerebro. Brotan aquí y allí. La novela la están valorando ya una editora, una agencia literaria y pronto irá camino de un premio gordo. Con suerte, antes de que acabe el año tendré noticias. Tal vez otra novela en camino, claro está.
¿Conoces esa sensación de tristeza e infinito al terminar un libro? Imagina que hubieras escrito ese libro.
Por eso estoy aferrándome ahora a mil proyectos distintos. Lo primero que hice nada más terminar la novela fue completar un relato kafkiano sobre kaijus y monstruos gigantes. Ya está dentro de una antología a publicar próximamente. También me he sumergido en un relato de terror ambientado en plena Guerra de Corea, pequeña obsesión desde que leí El ladrón de morfina de Mario Cuenca Sandoval. También eché un nuevo vistazo a A Road Novella, que tiene todas las papeletas para convertirse en mi proyecto prioritario, si bien también retomé En el desván, la novela infantil sobre brujas y giros locos.

Me quiero hacer un nuevo tatuaje tras el del año pasado. Entonces le tocó a Javier Egea; en esta ocasión, a César Vallejo. En cualquier caso, todo se andará...
Por lo pronto, lo único que sé con certeza es que el viernes Truman y yo estaremos camino de Madrid, y pasaremos el verano en el pueblo.
Al menos, no me faltan los proyectos. A continuación os dejo un primer vistazo al nuevo concepto que trato con los Dinosaurios, y que podría convertirse en un proyecto más grande de lo previsto en su momento:


16 de junio de 2014

Unos apuntes

1. No suelo hablar de política, y cuando lo hago, la lío bien. Hace unos días, en Twitter, acabé en el perfil de una chica compañera de clase de toda la vida del pueblo. Me sorprendió su apología fascista desprejuiciada e ignorante, y me pregunté hasta dónde es capaz de llegar la gente que va por el mundo sin un juicio crítico o una mínima dosis de sensatez. ¿El resultado? Ya ha eliminado su cuenta. Llevo en Twitter desde 2007, cuando en nuestro país era poco más que experimental. Desde que cerré Facebook se convirtió en el vehículo por el cual me comunico con el mundo, y a pesar de todo siempre he mantenido un pudor, unos límites cabales.

2. No voté en las Europeas. En principio, porque se me pasó el plazo, aunque considero que el principal motivo era la falta de interés. Si hubiera estado interesado en ello, el plazo no habría supuesto cortapisas. En cualquier caso, me produjo enorme alegría el resultado electoral: esos PPSOE cayendo a mínimos histéricos y la irrupción del fenómeno Podemos, al que aún asisto con ciertas reservas.

3. Abdicación. No creo que sea tan determinante para nuestro bienestar la figura del Jefe de Estado. No obstante, entiendo el valor simbólico. Las dos Españas, las viejas rencillas. Entiendo, además, que lo de la soberanía del pueblo se va a cagar. No obstante, seamos sensatos. Con un Gobierno de MAYORÍA ABSOLUTA donde el partido es monárquico en su programa, aunque no tenga que ser hipócrita como la oposición, es de lógica que no cambie la forma de gobierno al menos hasta las próximas elecciones generales, donde -ahora sí- si los partidos con un programa republicano obtienen una mayoría podría plantearse este cambio. Ahora mismo, por democracia, nuestro Gobierno es monárquico, guste más o guste menos.

4. No obstante, Referéndum. Creo que 40 años desde el último referéndum, y éste trataba la Constitución, que se vuelva a consultar a la ciudadanía sobre la forma de gorbierno es JUSTO y NECESARIO. De hecho, serviría para legitimizar la figura de Felipe VI porque, a quién pretendemos engañar, España sigue siendo monárquica. Eso sí, dejadme al menos votar, expresar mi deseo. De otro modo, que impongan una monarquía consecuencia directa de una dictadura es, cuanto menos, de dudosa legitimidad.

5. Letizia for president. Tuve la ocasión de coincidir con ella y me pareció una persona normal, sensata, inteligente e interesante. Muy fans. Ah, y le gusta EELS!!

6. ¿Se puede? Podemos ha supuesto un revulsivo, cierto, y despierta la simpatía popular. Sin embargo, está por comprobar si, ahora que está en las grandes ligas, mantiene su espíritu idealista o se deja absorber. Dentro de un año llega la prueba de fuego, y entonces será el momento de hablar de Pablemos con tranquilidad, cuando las aguas se hayan amansado. Mientras tanto, intentemos permanecer impermeables a la Tempestad.

7. De haber votado, lo habría hecho a Primavera Europea.


27 de abril de 2014

Mis películas preferidas II

El escritor

De Polanski ya conocíamos la claustrofobia, pero jamás con este lenguaje. Los ambientes malsanos de El quimérico inquilino o Rosemary's baby poco tenían que ver con esta película actual, uno de los últimos trabajos del director parisino, si bien todas estas películas guardan en común el acoso al individuo y dicha claustrofobia. Tal y como suele hacer, se dispuso a trabajar en un material ajeno, en este caso la novela En la sombra del poder de Robert Harris, y no sólo eso, sino dar el valiente paso de trasladarlo a un escenario inestable donde los paralelismos con la situación post 11-S son evidentes, en especial la crítica a la clase política dirigente. Además, cuenta con uno de los castings más acertados vistos en la gran pantalla. 

Cría cuervos

Las dos primeras películas de Ana Torrent se cuentan entre mis preferidas del cine español. Cría cuervos me trae buenísimos recuerdos y me reconcilia con el feísmo de un cine español que vivía una transición tan valiente como es esta cinta que, testigo del cambio, cuenta esta historia inquietante sobre una niña que se cree con poder sobre la vida y la muerte. Enorme el conjunto de detalles que la componen, desde el tema de Jeannette que suena a lo largo de toda la cinta a una estupenda Geraldine Chaplin que encarna a dos personajes. Puede tratarse ésta de la película más bella y terrible de Carlos Saura.

Olvídate de mí

Supongo que, harto de las comedias románticas de final feliz, me aficioné a cualquier película que defendiera una tesis contraria: la del amor que no triunfa. La imaginación de ese monstruo del guión que es Kauffman al servicio de ese artesano de la dirección que es el francés Gondry y la extaña pareja con los rostros de Kate Winslett y Jim Carrey nos regalaron una de las películas más inventivas, desoladoras y hermosas del siglo. Eternal sunshine of the Spotless Mind, el título original, es un verso de Alexander Pope.

Memento

Uno de mis primeros recuerdos cinematográficos más intensos es el de la primera vez que vi esta película de Christopher Nolan antes de Batman y de que lo engullera el hype que acabó por hacerlo previsible y aburrido. El hecho de contar con un guión que constituye la piedra angular de la película supongo que me tocó hondo, por mucho que los años me llevaran a reconocer que dicha premisa carecía de la inventiva que yo le había supuesto. No obstante, la firmeza de las interpretaciones y, por qué no, la falta de concesiones con el espectador, sigue haciendo de Memento una de las películas que más disfruto en cada revisionado.

Matar un ruiseñor

No es por nada la novela de Harper Lee una de mis preferidas en la historia universal de la literatura, pero además esta adaptación se trata sin lugar a dudas de la mejor traslación entre ambos medios que se ha llevado a cabo. La película, filmada un año después de la publicación del premio Pulitzer, consigue capturar todo lo que hacía grande a la novela: el ambiente sureño, la inocencia de la narradora y la figura heroica de un Atticus Finch ya indisoluble del inefable Gregory Peck. Sea como sea, esta película consigue emocionarme una y otra vez, y pasan los años pero mantiene la frescura de todos los clásicos universales.

26 de abril de 2014

24 de abril de 2014

Televisión como Dios manda

Hace años que dedico gran parte de mi esfuerzo y tiempo a analizar la ficción televisiva, pequeña obsesión que ha ido modelando mi forma de contar historias y crear personajes. Siempre mantengo que mi principal referente como escritor/creador ha sido Joss Whedon, y no es para menos. En cualquier caso, hoy no vengo a hablar de mí. Hoy era el turno de recomendar blogs ajenos, páginas desarrolladas por gente mucho más ducha en la materia que yo, o que al menos se expresan con mayor claridad, conocimiento de causa y pasión. Sigo muchísimas páginas web y bitácoras escritas por expertos y aficionados a las series de televisión, pero he querido hacer una pequeña selección con las que, a mi juicio, son en la actualidad las más interesantes que conozco, y por qué. No quiere esto decir que los blogs que voy a recomendar a continuación sean excluyentes para aquellos ajenos a los tejemanejes de Juego de Tronos o The Good Wife, sino todo lo contrario: los autores de estos blogs son auténticos maestros de la divulgación, y se expresan en unos términos y un tono, además de un ojo crítico clínico para entender por qué se puede amar tanto a David Simon como a Truman Capote o García Lorca. El orden, claro está, es totalmente arbitrario, de modo que seguiré el alfabeto.

Basura and TV
Si hay un blog que se ocupe de series únicas y, por lo general, desconocidas para el gran público, es éste. Presta especial atención a la ficción británica y de cable y la disecciona con un ojo clínico. En definitiva, la bitácora que más descubrimientos puede ofrecernos con un tono desenfadado, pero experto. Imprescindible.

Diamantes en serie
Alberto Nahúm se trata de uno de los analistas de la ficción televisiva más inteligentes del país. Se puede estar más o menos de acuerdo con sus opiniones, pero resulta imposible pasar por alto los análisis concienzudos que hace de productos de calidad. Además, a veces nos da sorpresas con el descubrimiento de una serie minoritaria (a él le debo, por ejemplo, la excelente Accused). Fascinante su pasión indiscutible por The Shield y su minuciosidad a la hora de hablar de este medio. No se lo lean, cada post es toda una lección.

El diario de Mr. McGuffin
Se ha convertido para mí en el lugar imprescindible de consulta diaria. Marina conoce todas las curiosidades sobre el mundo del cine y la televisión, y además tiene un amplísimo bagaje musical. Cada post en su blog es toda una delicia, un descubrimiento, una reflexión acertada sobre un tema candente. Además, su ritmo de publicación es envidiable. En definitiva, uno de los blogs más completos que sigo religiosamente.

Satrian se curra todos los días una lista con las noticias más relevantes del mundo del cine y la televisión, que no es poco, con enlaces a todas ellas, salpicado de vez en cuando por algún post díscolo. Es, sin lugar a dudas, el mejor blog para estar al tanto de lo que se cuece en el audiovisual.

Freakscity
A quienes descargamos como posesos series y programas de televisión, este blog es un auténtico regalo. Cada día encontramos una lista con la programación de la jornada anterior y enlaces de descarga directa o torrent. Ya sea para descargar contenidos o para seguir un calendario de emisiones, Freakscity es un lugar a tener en cuenta siempre.

6 de abril de 2014

Elige la vida

Elige la vida. Elige un empleo precario. Elige una carrera en declive. Elige una familia lejos. Elige un portátil justito. Elige lavadoras compartidas, andar a todas partes, mp3 de 10 euros y cubiertos sucios. Elige la enfermedad, colesterol bajo y tarjeta sanitaria europea. Elige alquileres de por vida. Elige un piso compartido. Elige a tus amigos. Elige un perro sin raza. Elige ropa de rebajas y Humana. Elige depresión y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana, por la tarde y por la noche. Elige sentarte en tu cuarto a ver películas tristes y series interminabes mientras llenas tu boca de puta comida que queda en la nevera. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable. Elige tu futuro. Elige la vida... ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando no tienes nada?

24 de marzo de 2014

Un ciudadano ejemplar




Estoy en Lisboa porque vivo en Lisboa.
Asisto entre aburrido y atónito al desmembramiento del estado de bienestar. Aburrido porque es más de lo mismo; atónito, porque no me reconozco en esa violencia lacerante política y ciudadana.

Marchas por la Dignidad. Gente que lleva días y días de camino a sus espaldas para llegar a Madrid a reivindicar derechos básicos. Una manifestación que se prevé multitudinaria. Redes sociales que echan humo, medios azuzando al personal. Lo de siempre, vamos. Lo del 22M lo esperaba, como digo, con más aburrimiento que expectativas reales. Mi madre contenta, porque en Lisboa no podré asistir a ninguna manifestación ni, por ende, meterme en problemas. En cualquier caso, nunca lo he hecho; lo de meterme en líos, digo.
La subdelegada del Gobierno de Madrid y el Presidente de la Comunidad de Madrid, entre tanto, escupiendo veneno por sus bocas, preparando el terreno, vaticinando...
Mientras tanto, coordinación, lenguaje inclusivo y otras chorradas (lo siento, odio el lenguajx inclusivx) para intentar cambiar el mundo. Lo de siempre, me digo. Yo formé parte del 15M en su mismísimo origen. Me manifesté en Granada y acampé con otra mucha gente, formé parte de alguna comisión, recibía de manera religiosa las noticias derivadas de las asambleas. Un año después, repetí en Madrid. Y he ido a manifestaciones en días de huelga, manifestaciones por la sanidad y educación públicas, gratuitas y de calidad, me he manifestado por mis derechos y, en definitiva, por mi dignidad.
Como digo, jamás me he metido en problemas. Viví alguna tensión, pequeños roces en el 15M, primera manifestación, cuando una procesión hizo cambiar el recorrido a los manifestantes. Más allá de eso, si he asistido a enfrentamientos o problemas de corte parecido, jamás los he vivido como algo propio.
Creo en el civismo y detesto la presencia insultante de antidisturbios en cualquier manifestación de cualquier tipo cuando no ha habido signos de futuros problemas. Entiendo los mecanismos de seguridad, pero no de represión. Tengo amigos policías. A veces, vestidos de uniforme, cuesta recordar que son los mismos a los que les he dado clase de inglés, los mismos que me cambiaban las horas o cancelaban clases porque les habían puesto una guardia súbita, los mismos que escuchan a Vetusta y Zoé, con los que he compartido aula y correrías infantiles. Cuesta recordarlo, pero es preciso.
El caso es que el 22M. Lo que pretendía ser un recordatorio al Gobierno y a la oposición de que es el pueblo el que debe ser oído se convirtió en un despropósito de proporciones épicas. Si bien la marcha y la participación fueron todo un éxito -una vez más ese baile de cifras-, lo que ocurrió a continuación enturbió los logros que dicha respuesta popular podría -y debería- haberse anotado. Los estallidos de violencia de una minoría en esta ocasión se volvieron más virulentos que en previas manifestaciones de este tipo, y de hecho se ensañaron con policía y antidisturbios de manera desproporcionada. Es la impresión de alguien que no estuvo ahí pero que ha leído y visto testimonios y pruebas irrefutables de esta escalada de violencia.
Soy de izquierdas, pero soy de izquierdas en el sentido de que cada cual debe ser respetado a pesar de su condición, sexo, religión, origen o clase social. Yo siempre he llevado una vida acomodada, sin grandes preocupaciones pero sin grandes caprichos. He sido becario como todo hijo de vecino, siempre me han tratado en la sanidad pública (salvo consultas puntuales para ciertos asuntos urgentes); en definitiva, soy un hijo del estado de bienestar. Es lógico, pues, que cuando empiecen a cargárselo, se me hinchen las venas del tronco de la polla y me dé por protestar.
No obstante, una cosa es la protesta y otra, la guerra. Ya sabemos quiénes son los violentos. El señor que viene de Burgos andando no se va a liar a pedradas con la policía porque lo que a él le interesa es hacer oír su problema y su lucha, su frustración y su miedo. No le interesa hundir más el estado de bienestar. Y ahí están, entre la multitud todos con capuchas, con gorros, cobardes, antisistemas, anarquistas redomados que creen que esto es su juego político. Estúpidos niñatos vagos que sólo buscan hundir el sistema por hundirlo, aprovechándose de paso de los sueños de todos los señores de Burgos que vienen a pie a Madrid a protestar por un sueldo digno, una educación pública de calidad, una sanidad humana, un estado justo.
Me entristece que muchos de los acomodados de izquierdas, como yo, se amparen tras esos violentos y participen del juego de los ladrillazos y la lapidación pública. Si en lugar de un muchacho que aprende inglés en su tiempo libre y que viste uniforme reglamentario hubiera una adúltera en medio de la plaza, nos espantaría la imagen. El problema, pues, no es tanto la presencia de violentos, pues siempre la ha habido, sino la ausencia de moral del ciudadano medio, que en lugar de denunciar la violencia la azuza, y grita a la policía, que es el estado de bienestar, y puede que lance adoquines.
Soy un ciudadano ejemplar, me digo. Estoy lejos, y es fácil opinar desde lejos. Sin embargo, yo lo que he visto este fin de semana ha sido una violencia inaudita contra una autoridad que pretende preservar una seguridad necesaria. Si todos los ciudadanos ejemplares vinieran a pie de toda España para manifestarse en Madrid y, al llegar ahí, alguien tratara de cargarse su manifestación a ladrillazos, dónde queda el espacio para reivindicar nada, ¿no sería lógico que les pararan los pies a la mínima expresión de violencia? Fuera de sensacionalismos, ¿no está el ciudadano ejemplar desvirtuando la naturaleza de su protesta legítima al dejar que esos brotes de violencia vayan a más? ¿A qué huelen las nubes? ¿Qué hay del ciudadano ejemplar que resulta llevar uniforme reglamentario en el trabajo? ¿Es él el cabeza de turco? ¿No está claro que los violentos han mostrado sus cartas?
Siento que ese ciudadano ejemplar de Burgos, al llegar a Madrid, sienta la tentación de agarrar un ladrillo y lanzárselo a un policía herido entre dos parterres, porque así es como se protesta en Madrid, ¿no? A los violentos y a todos los ciudadanos ejemplares que siguieron sus pasos tras una protesta ejemplar y multitudinaria: estúpidos, menuda lección de democracia.
Menuda lección de dignidad.